Para concluir con la clase que nos permitió crear este blog, les describo la historia de cómo todos los niños que están en mi clase, son unos pequeños monstruos.
Mi salón de clases, es como el cuarto de un pequeño niño. En los cuartos, es común encontrarnos con un pequeño espacio asignado para guardar principalmente ropa, conocidos como armarios.
Como niños, imaginamos un sinfín de historias provenientes de los armarios de nuestras recámaras, cada una representada por un monstruo de diversa índole, pero ninguno igual al otro. Algunas historias tienen monstruos que dan miedo y otras alegrías, monstruos con preocupaciones o que realizan actos de valentía, pero cada monstruo es especial.
Así sucede con nuestras aulas, las aulas están rodeadas de pequeñas historias de monstruos. Cada uno de nuestros alumnos, representa una historia diferente. Para acceder a ellas, se necesita sumergirse en grandes libros que las describan, conociendo así lo que son y lo que traen consigo, los niños que habitan en nuestro armario.
Los monstruos tendrán diferentes luchas y diferentes historias, habrá que conocerlos bien para ser guías de su camino. Quizás, quienes habitamos las recámaras no podremos cambiar sus destinos, pero podemos ser luz en su camino. Así como la pequeña luz que atraviesa por el contorno de las puertas de los armarios, así seremos luz para guiar y acompañar a nuestros monstruos.
Porque, si no logramos ser esa luz, estaremos condenando a nuestros pequeños monstruos al fracaso y a la falta de crecimiento. Deberá existir confianza, para poder acercarnos y romper la barrera que los monstruos crean. Y mucha comprensión.
Muchos monstruos se sentirán insuficientes o tontos, pero es nuestro deber señalarles lo contrario. Cada monstruo es especial, y es deber de muchos que visitan el armario, asegurarnos de que así se sientan.
Aprenderán de nosotros y con nosotros, por lo que deberemos de actuar de manera sensata y asertiva. Recordemos que muchos monstruos quizás aún están por abrir la puerta del armario y acercarse a jugar.
Al irlos conociendo, nos daremos cuenta de que todo lo que los caracteriza como monstruos, representan las características más importantes de cada uno de ellos. Por ejemplo, habrá quien tenga 3 ojos porque es muy observador, o quien sea peludo para proteger a los demás con su abrazo.
En el cuarto en donde recibo pequeños monstruos, espero estar siempre lista para apoyarlos y ser, esa pequeña mano que los ayude a salir a jugar. Conocerlos, es lo más importante para saber cómo abordarlos y hacerlos sentir parte del grupo.
No me cabe la menor duda, de que por mi salón han pasado muchísimos monstruos y pasarán aún más, es por ello que me comprometo a esforzarme para poder ver cambios positivos en ellos y que, aunque quizás yo no lo note, sea una maestra que trascienda en la vida de mis pequeños, excéntricos y fabulosos monstruos.







