María

¿Por qué nos sorprende tanto la inteligencia? ¿Deberíamos negarla, obviarla o reconocerla? Esta es la historia de una madre, que no sabía si, por su juventud, su hija debería o no, ser reconocida como inteligente. Veamos…

¡María sí es inteligente!

Recientemente, en una fiesta, la mamá de María fue partícipe en una conversación en donde se ponía en duda la facilidad de aprendizaje y el desempeño escolar de su hija que cursa el preescolar. Ella estaba en general callada, atenta y sorprendida de la manera en la que las otras madres deducían que, por la corta edad, María presentaba las mismas dificultades que sus hijos.

Inclusive, le ofrecieron ayuda para regularizar a su hija en las clases. Fue un momento complicado, frente a la sociedad, la madre tomó la recomendación y siguió..

María tiene 5 años, es una niña rubia y de cabellos rizados, muy bonita.

En clase es muy participativa y está siempre motivada y es cariñosa con sus amigos y maestras. Es casi completamente independiente, claro todo acorde a su edad, pero puede hacer muchas cosas por sí misma y sabe cuándo debe pedir ayuda.

Es hija única, por lo que efectivamente recibe bastante atención por parte de sus padres, sin embargo, dicha atención es dosificada puesto que mamá y papá trabajan en muchas cosas. Mamá por ejemplo, tiene cinco empleos. ¡Cinco! Y sin embargo, María asiste todos los días a la escuela a tiempo, perfectamente peinada y limpia, con la tarea hecha y los materiales enviados a tiempo.

Ni siquiera entiendo cómo ocurren tantas maravillas en su casa, pero soy testigo de que es cierto.

María representa una excelente combinación entre una niña despierta y una educación que ha fomentado su desarrollo de manera positiva. Sus padres están convencidos del potencial que tiene su hija y han decido ayudarla a brillar.

Sin embargo, a la mamá de María le costó, durante aquella plática, reconocer ante los demás que María es inteligente. La duda le invadió, hasta que en una reflexión, se dio cuenta de que en realidad, su hija solamente es diferente a los demás. Con su empeño y la dedicación de los que la rodean, María ha desarrollado un potencial que otros niños aún no, por eso se le facilitan las clases.  

En voz alta, la mamá de María dijo: ¡Mi hija sí es inteligente!

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